El suelo es un recurso fundamental en nuestro país, ya que desempeña un papel importante en el sector económico permitiendo el desarrollo de gran cantidad de actividades debido a la variedad de suelos y a su fertilidad. Además permitió que Argentina sea conocida medialmente como “Granero del Mundo”, gracias a la producción de trigo que se realizaba.
El suelo constituye un recurso natural indispensable para el desarrollo de los pueblos ya que en ellos se basa la producción agropecuaria, de la que depende la alimentación de la humanidad. Su deterioro puede agravar el problema del hambre en el mundo.
Una definición dice que es la cubierta de material suelto que cubre la superficie rocosa de los continentes. Algunos autores mencionan la participación de materia orgánica (humus). Pero, desde el punto de vista geológico, algunos suelos carecen completamente de contenido orgánico.
En el suelo hay (o puede haber) varios materiales diferentes. Hay partículas de rocas, hay materia orgánica viva y no viva, hay agua y hay gases. Veremos que en el suelo coexisten elementos y procesos de los cuatro subsistemas terrestres. Los materiales inertes del suelo, provienen de la destrucción, selección y acumulación de las rocas de la Geósfera, el agua que se infiltra, acumula y circula por el suelo es parte de la Hidrosfera, la Atmósfera provee parte de esta agua y los gases que posibilitan gran parte de las reacciones químicas que tienen lugar en el suelo. La Biosfera se nutre del suelo y a su vez lo nutre.
Los suelos se forman generalmente por la meteorización de materiales rocosos, aunque muchos suelos pueden desarrollarse a partir de fragmentos que han sido previamente transportados y depositados. El proceso de meteorización implica un ataque físico (fragmentación) y químico (disolución y alteración) de la roca madre. La acción del agua, del viento y de los seres vivos, es constante sobre la parte más superficial de las rocas y va produciendo modificaciones en las mismas. Estas modificaciones, que como hemos dicho, pueden ser de carácter físico y químico van alcanzando profundidades cada vez mayores, y algunos suelos que han empezado a formarse hace poco, pueden tener apenas unos centímetros de espesor, mientras que otros más antiguos pueden alcanzar algunos metros.
Los animales y plantas mantienen una fuerte interacción con el suelo, aún en ambientes desérticos, en los que la vida parecería, a primera vista, casi inexistente.
El suelo, en estos casos, mantiene una escasa humedad y su contenido en materia orgánica es casi nulo.
El viento modifica la composición del suelo, pues arrastra las partículas más finas hacia otras partes.
El agua puede disolver algunos componentes, y transportarlos hacia abajo, hacia arriba o hacia los costados. Puede volver a precipitarlos (recristalizarlos) cerca del lugar donde los había disuelto o muy lejos de allí, cambiando constantemente y en forma muy notable las características químicas del suelo.
La materia orgánica actúa sobre las características químicas y físicas del suelo de varias maneras. Los animales excavan el suelo y lo remueven. De este modo lo airean y homogeinizan. La materia orgánica muerta sufre diferentes procesos de descomposición que produce cambios muy notables en el suelo (el más conocido es el cambio en la acidez o pH del suelo).
Los cambios físicos y químicos en el suelo se evidencian generalmente por los cambios en su coloración. Suelos ricos en óxidos de hierro presentan coloraciones rojizas o amarillentas. Los suelos ricos en materia orgánica son generalmente oscuros o negros. El grado de humedad del suelo influye fuertemente en su color, el suelo se oscurece notablemente al humedecerse.
Hemos señalado que el grado de alteración de la roca madre y las características físicas y químicas del suelo podían variar en dirección vertical y horizontal. La variación en la vertical es generalmente mucho más fuerte y perceptible que la variación en la horizontal, y por lo tanto, es fácil ver en cualquier perfil o corte del terreno, una serie de capas de distinto aspecto, llamadas "horizontes del suelo".
La cantidad de espacios entre las partículas sólidas se denomina porosidad del suelo. Determinar la porosidad del suelo a simple vista puede conducir a error. Un suelo con mucha arena es menos poroso que un suelo rico en arcillas, aunque en este último los poros no puedan ser observados a simple vista. A pesar de ser muy pequeños los espacios libres entre las partículas de arcilla, son muchísimos más, y eso hace la diferencia.
Un concepto ligado a la porosidad y al tamaño de las partículas es el de permeabilidad, que es una medida de la facilidad con que el agua se desplaza a través del suelo, es decir, de la facilidad con que circula por los poros. Otra vez, en forma contraria a lo esperado, las arcillas, si bien son más porosas que las arenas, son menos permeables, pues al ser los poros tan pequeños, el agua encuentra gran dificultad en circular por ellos. Es decir, un suelo arcilloso puede tener mucha más agua que uno arenoso, pero sin embargo, a esa agua le costará mucho más circular y por lo tanto renovarse. De este modo, estará más tiempo en contacto con los minerales solubles y se enriquecerá en ellos, con lo cual su calidad para el uso humano puede deteriorarse notablemente. Por el contrario un agua que ha circulado rapidamente por terrenos arenosos y se acumula en horizontes con grandes poros, conserva su pureza y es, en general, de buena calidad para el consumo.
Cuando, por distintas razones, el agua que circula por el suelo, deposita los minerales que traía en solución, estos ocupan los espacios porales y de esta forma disminuyen la porosidad del mismo. De modo contrario, si las características químicas del agua lo permiten, al disolver componentes del suelo su porosidad aumenta. La conocida "tosca" de muchos suelos de la Provincia de Buenos Aires es un precipitado de carbonato de calcio cuyos efectos son fácilmente observables en aquellos lugares donde está presente.
Cuánto tiempo tarda en formarse un suelo?
Cuánto tiempo tarda en formarse un suelo?
No todos los suelos se desarrollaron durante el mismo periodo de tiempo, la mayoría comenzó a formarse en algún momento de los últimos 100 millones de años.
Los suelos jóvenes, de menos de 10.000-15.000 años, del Holoceno, se formaron en un clima muy semejante al actual. Se denominan suelos de ciclo corto, monocíclicos o monogénicos, o simplemente suelos actuales.
A medida que un suelo es más viejo, mayor es la posibilidad de que su evolución se haya visto afectada por los cambios climáticos del Cuaternario.
El suelo puede desarrollarse en condiciones muy favorables, de clima húmedo y materiales volcánicos, en menos de 100 años. Sin embargo, sobre calizas duras y clima templado-frío, 1 cm de suelo tardaría en formarse alrededor de 5.000 años.
Un horizonte superficial (Ah húmico), tarda entre 1 y 1.000 años; un horizonte de alteración (Bw cámbico) más de 1.000 años.
Un Vertisol, suelo que tiene más de un 30% de arcillas hinchables en todos los horizontes, tardaría entre 3.000 y 18.000 años; un Ultisol, suelo de climas templados y húmedos, con horizonte argílico y baja saturación en bases, tardaría más de 1.000.000 de años. Por último un Oxisol, suelo rojo compuesto de cuarzo, caolinita, óxidos de hierro y aluminio, con pequeñísimas proporciones de materia orgánica, tardaría en formarse entre 1 y 2 millones de años.
Resumiendo: si las condiciones son favorables, un suelo “inmaduro” se formaría en menos de 1.000 años.
Ilustrando en video:
Tipos de suelos
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) tiene, entre sus actividades, las investigaciones sobre los tipos de suelos existentes en nuestro territorio, para lo cual utiliza una clasificación de uso internacional. El mapa incluye los más representativos en cada porción del país pues, como sabemos, se puede encontrar una mezcla de tipos de suelos en una misma área.
Entisoles: Distribuidos en áreas áridas y semiáridas, ocupan grandes extensiones de Patagonia y el NO del país. Comunes a lo largo de costas extendidas, utilizados para plantaciones forestales y cultivos hortícolas. Son suelos bajo riego, castaños, débilmente desarrollados, con materiales de acarreo por viento, agua y/o gravedad. Son de baja fertilidad por carecer de materia orgánica. Mejoran mediante el riego, en cuyo caso permiten la formación de oasis.
Vertisoles: Suelos arcillosos en ambientes de clima cálido-húmedo. Presentan limitaciones al uso agrícola debido al endurecimiento y al agrietamiento en épocas secas y a la expansión en épocas húmedas. Usados como campos naturales de pastoreo. Se encuentran bajo diferentes condiciones de humedad: húmedo, semiárido y árido. Los Vertisoles son característicos del este de Entre Ríos, en el NE de la Región Pampeana, el área costera de la provincia de Buenos Aires y en algunos valles fluviales en la Patagonia. Se formaron de materiales que vienen de Brasil a través de la red de escurrimiento superficial. Los Vertisoles se utilizan principalmente para la cría de ganado debido a sus restricciones para las labranzas. En menor medida, también se utilizan para cultivos como trigo, soja, girasol y lino. Los Vertisoles son particularmente apropiados y utilizados para producir arroz inundado.
Inseptisoles: Se encuentran desde Tierra del Fuego e Islas Malvinas hasta el norte en Jujuy y Formosa. Son suelos de color pardo, ricos en materia orgánica y nutrientes. Se desarrollan en climas húmedos (fríos y cálidos) y están cubiertos naturalmente de bosques. Debido a su diversidad no puede establecerse un uso de la tierra común para el orden. En general no constituyen buenos suelos agrícolas aunque son usados con ese fin.
Aridisoles: En Argentina cuben el 60% del país, principalmente en Patagonia, Cuyo (Centro E) y NO, alcanzan 160 millones de hectáreas con diferentes porcentajes en 17 del total de 23 provincias. Suelo de color gris o castaño, característicos de ambientes áridos, con un muy bajo contenido de materia orgánica y escasa fertilidad. Son fácilmente erosionables y deben ser manejados con cuidado para no causar deterioro. En ellos crecen pastos duros, de escaso valor alimenticio. Realizando riego o labranzas inapropiadas o sobrepastoreo se produce el rápido deterioro de estas tierras lábiles.
Molisoles: Suelos negros, sueltos, ricos en materia orgánica y con buen drenaje. Son los de mayor fertilidad y potencial agropecuario y forestal del país. Comprenden la mayor parte de los suelos llamados chernoziom o de pradera. Ocupan la planicie Chaco-Pampeana y constituyen los suelos dominantes entre los que tienen la mejor aptitud para la agricultura. Se encuentran desde el área subtropical en el NE hasta la isla de Tierra del Fuego. Posee capas de materiales con litología y origen similares que fueron depositadas duranteepisodios alternados de clima seco y húmedo y la presencia de un horizonte enriquecido en CaCO3 a veces califica como horizonte petrocálcico y ocupa amplias áreas bajo clima húmedo.
Alfisoles: Estrechamente asociados con Molisoles. Se encuentran ampliamente representados en las planicies Chaco-Pampeanas. Suelos grises, con alto contenido de arcilla y baja permeabilidad; tienen debajo a mediano contenido de materia orgánica. No son buenos suelos agrícolas, aunque pueden mejorarse con una adecuada fertilización. Los Alfisoles se utilizan para pastoreo de ganado, como pasturas naturales o pasturas tolerantes a exceso de agua y sodio.
Oxisoles: Suelos rojos (también llamados lateríticos). Se forman por la oxidación del alto contenido de hierro en las rocas volcánicas (generalmente basaltos) de la meseta misionera por meteorización intensa del basalto. Son suelos lavados, porosos y de mediana fertilidad, expuestos a erosión hídrica por manejo inadecuado. Están poco representados en Argentina, se hallan en Misiones en el NE del país. En su estado prístino están bajo selva natural y se utilizan para yerba mate, té, árbol de tung y tabaco.
Histosoles: Suelos ácidos, muy ricos en materia orgánica en lento proceso de descomposición, en áreas pantanosas. Corresponden a las turberas, mallines y algunas terrazas fluviales. Presentan escasa capacidad agrícola se utilizan para pastoreo de ganado. Pobremente representados en Argentina. Están principalmente localizados en altas latitudes y/o altitudes como en Tierra del Fuego, Islas Malvinas, Antártida y algunas áreas en los Andes. En el N ocurren en áreas bajas con humedad permanente, asociadas a lagunas y acumulación de sales. En la parte sur del país constituyen depósitos de turba.
Litosoles: Son formaciones arenosas (dunas), originadas por el viento, fácilmente erosionables y carecen de materia orgánica, por lo cual son de baja productividad agrícola.
Andisoles: Los Andisoles están distribuidos en franjas angostas a lo largo de los Andes en el S del país, principalmente bajo clima templado a frío. Gruesos depósitos de ceniza volcánica suprayacen a depósitos glaciarios o rocas ígneas aflorantes. Constituyen una cubierta edáfica sobre la cual han prosperado las especies arbóreas nativas.
Spodosoles: (No se muestran en el mapa) Ocupan pequeñas áreas, restringidas a altas latitudes, como los que se describen en Tierra del Fuego y el área andina dela provincia de Santa Cruz. La ocurrencia en tales áreas se debe a la menor altura de la cadena montañosa con orientación O-E que permite la influencia de vientos húmedos del O desde el Océano Pacífico. La vegetación natural en los Spodosoles es el bosque de coníferas.
Ultisoles: Están bien representados en las provincias de Corrientes y Misiones en el NE del país. Cubren un área más amplia que los Oxisoles en paisajes de desarrollo más joven. Las consideraciones acerca de vegetación natural, cultivos y uso de la tierra son similares a las de los Oxisoles.
Gelisoles: Los Gelisoles se encuentran en la Antártida.
Mapa de suelos Argentinos:
Los suelos de la provincia de Buenos Aires
(imágen obtenida de http://www.inta.gov.ar/suelos/imagenes/Buenos%20Aires.jpg)
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gracias por publicar los tipos de suelo, me salvaron ahora voy a sacar 20puntos.......graciasssss
ResponderEliminarMuy completo, muy interesante.
ResponderEliminarGracias, me alegro que sea de utilidad.
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